viernes, 27 de octubre de 2017

Y AHORA , ¿COMO LA DEJAMOS CRECER?

Nuestra chica con síndrome de down ha cumplido 10 años. Una cifra que parecía inalcanzable alla por el 15 de octubre de 2007. 

Queda lejos aquella cosita pequeña, desmadejada, hasta arriba de mocos, parecida a un trapo, sin sujetar su cabeza y lo que era peor, que daba la impresión de que no fuera a sujetarla nunca. Tan blandita, tan caliente, tan tierna, tan indefensa.

Pues... al final sujeta la cabeza, camina sin problemas, corre como un gamo, hace vida normal junto con sus hermanas, amigas y compañeras de colegio.


Pasa el tiempo y aumentan las preocupaciones, porque ya no tenemos un bebe dependiente, nos enfrentamos a una niña que se esta haciendo mayor y que plantea exigencias, como salir sola, elegir su ropa, peinado, ocio. En una palabra, quiere ser dueña de su día a día.

Y seamos realistas, aunque parezca lo mismo no lo es. Aunque queramos igualdad, no es posible.  Teresa ya baja sola a la calle (es un espacio cerrado) con sus amigos. Todos la conocen y ella conoce a todos.

Se la anima a ser independiente en todos los aspectos de su vida,  pero no nos vamos a poner una venda en los ojos,  detrás de toda esa valentía hay una dependencia mas o menos pequeña, sutil, pero real.

Si soy sincera, no quiero que mi niña crezca, es mucho mas cómodo así,  la prefiero pequeña, dócil, manejable, maravillosa. No quiero que se haga mayor, porque se que van a aumentar las preocupaciones. Y los miedos.

¿Como hago para dejarla volar?. ¿Como me preparo para el futuro?

domingo, 15 de octubre de 2017

GRACIAS TERESA POR TUS PRIMEROS 10 AÑOS

Me encantaría poder volver a ver a la mama que me acompañaba en la habitación del Hospital de Getafe (Madrid), el día que Teresa llego a nuestras vidas.

Como nuestra perfecta recién nacida permanecía en neonatos y yo desconocía su cromosoma de mas,  pase la mañana de su nacimiento disfrutando de la maternidad, sin ningún nubarrón en el horizonte. 

Cuando por fin, fuimos  a ver a nuestra peque y hablar con el médico todo era alegría. La mama que regreso una hora mas tarde lo hacia desencajada, en un mar de lágrimas. Me acababan de decir que mi hijita tenía síndrome de down.

Y en la habitación continuaba mi compañera, que se iba unos minutos después de alta, tan orgullosa con su bebe. Me consoló y me abrazo con dos besos deseando lo mejor para mi y mi niña.

Ahora, 10 años después, me gustaría decirle que todo ha ido muy bien. Que  ese día, aunque no lo podía ni siquiera imaginar, me había tocado la lotería. Que nunca, aunque lo hubiera deseado con todas mis fuerzas, habría tenido una hija tan perfecta.

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No vamos a decir que todo ha sido sencillo, pero nada ha sido por culpa de Teresa. Ella lo ha hecho fácil;  ha luchado, ha perseverado y nunca se ha rendido. Nosotros, a veces hemos tenido momentos de bajón y desconsuelo y hemos necesitado parar, coger aire para volver a sacar la cabeza a flote, pero siempre hemos sido conscientes que toda la familia era una privilegiada, porque el amor sin condiciones había llegado a nuestras vidas.

Y una década después, aunque parece que fue antesdeayer, nuestra chica con síndrome de down se ha convertido en una pequeña mujercita, con sus gustos, sus amigos, sus inquietudes, sus ganas de aprender, mejorar y superarse.

Gracias Teresa por estos primeros 10 años. Nos has enseñado que todo es posible con trabajo, esfuerzo e ilusión.