
Es imprescindible leer el artículo que aparece en el número del pasado mes de diciembre en la revista Down Cantabria, escrito magistralmente por Emilio Ruiz y que ayuda a conocer y entender a las personas con SD
Tenemos tanto que aprender: lo que nos enseñan las personas con síndrome de down (+)
A los que tenemos hijos o familiares con síndrome de down nos sirve de guia para comprender mejor algunos de sus comportamientos y que en algunos momentos pueden llegar a desquiciarnos, como es su absoluta parsimonia y tranquilidad con la que se conducen.
A los lectores que no tienen ninguna relación con la trisomía 21, les ayudara a ponerse en la piel de un ser humano con SD y a descubrir que su vida es exactamente igual que la suya. Con diferentes matices pero misma intensidad.
Observando la hoja de ruta vital de una persona con SD, es lógico sentir una sana envidia. Por una forma de vida sin maldad y sin añadidos superfluos que tanto nos complican a veces la existencia a las personas sin un cromosoma extra.
A los que tenemos hijos o familiares con síndrome de down nos sirve de guia para comprender mejor algunos de sus comportamientos y que en algunos momentos pueden llegar a desquiciarnos, como es su absoluta parsimonia y tranquilidad con la que se conducen.
A los lectores que no tienen ninguna relación con la trisomía 21, les ayudara a ponerse en la piel de un ser humano con SD y a descubrir que su vida es exactamente igual que la suya. Con diferentes matices pero misma intensidad.
Observando la hoja de ruta vital de una persona con SD, es lógico sentir una sana envidia. Por una forma de vida sin maldad y sin añadidos superfluos que tanto nos complican a veces la existencia a las personas sin un cromosoma extra.
Un pequeño resumen del texto completo (aconsejo leerlo en su totalidad).
Las personas con síndrome de Down nos enseñan capacidad de sorpresa ante el milagro de lo cotidiano.
Nos enseñan constancia en un mundo que premia la superficialidad y la tarea rápida y poco cuidadosa.
Nos enseñan tranquilidad en un mundo prisionero del reloj.
Nos enseñan amor desinteresado en un mundo de intereses.
Nos enseñan a vivir el ahora en un mundo preso del ayer y del mañana.
Nos enseñan amor por la vida en un mundo violento y agresivo.
Nos enseñan entusiasmo por lo natural en un mundo en el que todos están de vuelta de todo y se lo saben todo.
Nos enseñan a estar pendientes de los sentimientos de los demás en un mundo en el que cada uno va a lo suyo.
Nos enseñan a valorar los pequeños logros en un mundo en el que solamente unos pocos, los mejores, los número uno, son valorados y admirados.
Nos enseñan a agradecer, en un mundo permanentemente insatisfecho
4 comentarios de amigos/as:
Me gusta mucho le manera tan clara de escribir que tienes,de todas maneras leí el artículo en su totalidad ,me pareció excelente.Aveces pensaba si era casualidad, que las personas que he conocido con SD fueran tan parecidas en su forma de ser cariñosas,amables,respetuosas y otros valores más que no son nada comunes hoy día,muchas gracias por tu entrada y el texto compartido,ahora sé que no era casualidad,que hay muchas personas con estos valores!!Un fuerte y cariñoso abrazo.
No deberías incluir la palabra "envidia" en esta bonita reflexión que haces,tan positiva y tan a tener en cuenta,mamá de 7.
Un fuerte saludo desde Algeciras.
Esta muy bien el blog, no lo conocía hasta ahora, me pasaré más a menudo a leerlo. Aprovecho para felicitarte el 2012, un saludo!!
me ha encantado ...mi prima sonia tambien tiene sd y tiene un arte k no se puede aguantar.un beso y k sepais k os adoro.un beso gordooooooooooooooo.
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