martes, 2 de febrero de 2010

PRIMEROS PASOS PARA HACER POSIBLE UN SUEÑO






SOLIDARIDAD Proyecto Domus


de jóvenes con
síndrome de Down




"Raúl, un joven de 32 años, acaba de conseguir lo que todo chico de su edad desea: poder irse de casa. Tras años de esfuerzo y trabajo, Raúl ha logrado empezar una nueva etapa en su vida. Desde septiembre de este año comparte piso con Patricia y Lorena, dos chicas de 27 años en su misma situación.


Esta historia podría reflejar la realidad de muchos jóvenes españoles que deciden abandonar el hogar familiar. Sin embargo, la decisión de independizarse en estos chicos cobra mayor significado ya que se trata de chicos con discapacidad intelectual. Todos ellos han conquistado su sueño de ser independientes gracias a los apoyos que se les proporciona desde el proyecto Domus.

Primeros pasos para hacer posible un sueño

Tras observar las principales necesidades y peticiones de las personas adultas con discapacidad, la Fundación decidió crear el programa Domus. Gracias a él, jóvenes con discapacidad intelectual adquieren habilidades de la vida cotidiana con el fin de tener una vida autónoma con los apoyos necesarios.

Son muchas las razones por las que estos chicos deciden participar en el proyecto. La mayoría de ellos, entran porque se encuentran en una etapa de su vida en la que ya no quieren seguir viviendo en casa; necesitan independizarse y empezar a formar su propia familia. Otros lo hacen porque saben que algún día sus padres no estarán ahí y tendrán que desenvolverse solos.

Sin embargo, hay otros casos, como por ejemplo el de Javier, un chico de 24 años que se apuntó al proyecto para aprender a cocinar: "Como tengo un hermano que es cocinitas, mi padre es cocinitas, pues dije venga para seguir la tradición".

Las tres fases del proyecto Domus

Tras tres años de vida y algunos cambios en su estructura, el proyecto Domus se ha presentado en tres fases.

La primera es la fase de formación y tiene como objetivo principal que en un futuro los participantes puedan vivir de manera independiente. Para ello, empiezan con una clase una vez a la semana donde les enseñan habilidades de autonomía en el hogar.

Durante un periodo de tres meses compaginan estas clases con una estancia de un fin de semana al mes en un piso, donde ponen en práctica todo lo que han aprendido.

La segunda fase es la de convivencia en la vivienda. En ella, los participantes combinan el aprendizaje con periodos más largos de vida en común. Pasan a vivir una semana sí y otra no en el piso, lo que les permite ir adaptándose poco a poco. Es en este momento cuando deciden por ellos mismos si quieren dar el paso hacia la vida independiente de forma continua.

Ester es una chica de 38 años que se encuentra actualmente en esta fase. Se enteró del proyecto Domus a través de la Fundación y nada más hacerlo, le dijo a su madre que quería participar. Unos años después, cuando se le pregunta sobre las cosas que ha aprendido en Domus, contesta con una amplia sonrisa: "A mí me gusta mucho barrer y fregar. Y ¿lo qué menos? Es que me gusta todo".

Además, confiesa que una de las cosas que más ilusión le haría es aprender a planchar. Ester está feliz con la idea de que pronto podrá independizarse al igual que lo han hecho algunos de sus compañeros. "Tengo ganas de dar el paso", confiesa la joven mientras se le iluminan los ojos.

Por último, la tercera y última fase del proyecto, es cuando los participantes se van a vivir de forma definitiva al piso de la Fundación.

Lorena, Patricia y Raúl han sido los primeros en llegar a la última etapa del proyecto. Todos ellos viven en un piso que se encuentra en una comunidad de vecinos del Barrio del Pilar.

Los chicos, sus familias y los profesionales están orgullosos de los resultados."




Esta noticia aparece en el periódico "El Mundo" del dia 2 de Febrero. Es una gotita de agua, pero el océano esta lleno de pequeñisimas, minúsculas gotitas de agua. Y asi de grandioso se muestra.


Me encanta esta reflexión de la Madre Teresa de Calcuta. Creo que es la máxima con la que debemos trabajar.


"Muchas pequeñas cosas,
hechas por muchas pequeñas personas,
en muchos pequeños lugares,
son los que van a cambiar el mundo"

5 comentarios:

lopillas dijo...

Una maravillosa noticia que nos llena de esperanza.
Saludos

Anónimo dijo...

Una vez más el orgullo de estos chicos y chicas que van consiguiendo estos grandes logros se nos contagia. A todos se nos ilumina la cara al pensar que dentro de unos años nuestros pequeños podrán hacer lo mismo y que seremos nosotros los padres orgullosos al ver que nuestros hijos e hijas pueden decir "yo también". Gracias, por tanto a todos los que nos van abriendo el difícil camino de la integración para quienes tienen una gran losa sobre sus espaldas que la sociedad les pone encima y les dificulta sobremanera el hacer lo que tantos otros ven como habitual.
Gracias por los pequeños y grandes avances, tanto individuales (como tú nos dejas compartir en este blog, y con los que nos sentimos tantas veces identificados), como colectivos (como estos proyectos a través de la Fundación).
Muchas gracias a todos,porque cada pequeño paso nos deja ir avanzando en el camino: "Muchas pequeñas cosas,
hechas por muchas pequeñas personas,
en muchos pequeños lugares,
son los que van a cambiar el mundo"
... qué gran verdad!!!
XXX

Cristina dijo...

Excelente noticia,me alegro muchísimo.pasito a pasito lograremos un futuro mejor para nuestros hijos.Un abrazo.

Anónimo dijo...

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Marga dijo...

¡Es un derecho!

El SD es una característica humana, no es un pecado, ni una lástima, sin embargo la sociedad hemos aprendido a discriminarlo.

La emancipación y el control de la propia vida es un derecho a aprender a ejercer desde el primer día de vida, como es natural, con cariño y firmeza.