No nos damos cuenta de lo que vamos acumulando en casa, hasta que hacemos una mudanza. Imaginar lo que es guardar ropa para tantas hijas. Carmen, por ahora se queda en Madrid para terminar sus estudios.
También estamos realizando todos los trámites que el cambio conlleva, tanto para nuestra chica con SD, como para sus hermanas. Nuevo centro de atención temprana. Nuevo colegio. Nuevo centro de estimulacion y fisioterapia.
Muchos pasos que dar y que hacen que nos preguntemos en alguna ocasión si estaremos haciendo lo correcto. No tanto porque dudemos de nuestra decisión de cambiar, muy meditada a lo largo del tiempo, sino por lo agotador que resulta desprenderte de las personas que tanto nos han ayudado.
No podemos olvidarnos del personal de APANID en Getafe, donde ha estado acudiendo la niña desde los 14 días de vida. Llegamos angustiados y nos encontramos con unos profesionales como psicóloga, trabajadora social, terapeuta, fisioterapia, etc, que nos hablaron claro, sin rodeos. Diciendonos que Teresa tenia un gran futuro por delante, pero habia que trabajar. Eso hizo que empezáramos a tomar aire. Sobre todo yo que iba a mucha, mucha velocidad. Menos mal que estaban ellos para frenarme en seco. Gracias Javier, Angeles, Trini, Rocio, Almudena y a todos los que nos habéis facilitado las cosas desde que nació la peque. Nunca os agradeceremos lo suficiente los consejos, información y consuelo proporcionados en este tiempo.
A la vez, iniciamos nuevas relaciones con otros profesionales, que por otra parte están encantados de tratar a Teresa. En el centro base de Soria, en la actualidad tienen 2 niños con SD. Las niñas son las que mas ganas tienen de instalarse en Yanguas. Saben que su calidad de vida, va a mejorar. Ya esta concretado el trabajo y perfectamente acondicionada la nueva vivienda.
Hay mucha ilusión, también algo de miedo. Aun así esto no es un salto sin red. Si dentro de un tiempo, observamos que nuestras expectativas no se han visto minimamente cumplidas, retornaremos a nuestro origen, con una experiencia nueva en nuestras vidas. Volveriamos a la misma residencia y mismos trabajos. No es lo que deseamos y nos esforzaremos porque no suceda. No nos podemos rendir a la primera dificultad.
La familia de nuestra chica con SD (abuelos sobre todo), nos han ayudado muchisimo en el cuidado de nuestras hijas. Se han quejado a veces y con razón. Nos habíamos vuelto muy cómodos y se nos da muy bien delegar responsabilidades. Van a descansar, aunque notaran la ausencia de las nietas en el día a día mas de lo que imaginan.
Esta es la parte negativa del traslado. Vamos a echar mucho en falta a todos, pero tampoco esta tan lejos, un par de horas en coche, que se pasan volando.







